El relojero
La frase del principio dice “ Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, a partir de las tres empezaré a ser feliz. A medida que se acerque la hora me sentiré más feliz. Y a las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! ”
¿Y quien habla del después? De cuanto tiempo duran tus caricias en mi piel, tus palabras en mis oidos, tus labios sobre mis labios.
¿Quien cuenta el tiempo que duran mis sonrisas, al tan solo recordar tu voz?
¿Por cuanto tiempo podemos quedar anestesiados? Como si la vida fuera un lugar mejor, con ternura y pasión.